Girón, la epopeya de un abril miliciano y socialista

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Por: MS. Angel Taboada Salmerón

La invasión mercenaria por Bahía de Cochinos en abril de 1961, esmeradamente preparada por la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos, se inscribe en el prontuario de las agresiones concebidas y ejecutadas por la Casa Blanca a partir de 1959 para poner fin al “Castro comunismo en Cuba”

El 17 de marzo de 1960, el presidente de turno de Estados Unidos, el republicano Dwight Eisenhower, dio su aprobación a la llamada “Operación Pluto”, destinada a resolver “el problema cubano”. Esta siniestra operación, fue considerada la de mayor envergadura realizada por los servicios especiales estadounidenses hasta entonces.

John F. Kennedy quien llegó a la Oficina Oval 10 meses después, heredó el proyecto de su antecesor y aprobó la invasión  con la indicación de no involucrar directamente a las fuerzas armadas de su país, decisión que contrastaba con el propio sentido fundamental de la Operación Pluto, que no era más que la creación de un pretexto para intervención.

El ametrallamiento del 15 de abril a los aeropuertos de Ciudad Libertad, en La Habana; la Base Aérea de San Antonio de los Baños, al sur de la capital; y el Aeropuerto Antonio Maceo, de Santiago de Cuba; dio comienzo al primer capítulo de La Operación Pluto, ocho B-26 mercenarios, con insignias cubanas, atacaron por sorpresa sin lograr su propósito de inutilizar la limitada fuerza aérea revolucionaria.

Un joven artillero, Eduardo García es alcanzado por la metralla, pero todavía le quedaron  fuerzas para, con su fértil sangre, dejar constancia para la historia, de la expresión de la convicción que hasta hoy mueve a los cubanos a entregar sus vidas si fuera necesario por esta Revolución. Una vida cegada por el odio, pero que  dejó grabada  en nítidas letras rojas la palabra FIDEL

Los sueños imperialistas respecto a Cuba quedaron deshechos cuando en viril escenario de pueblo,    el 16 de abril, el Comandante en Jefe Fidel Castro, proclamó  durante el entierro de las víctimas de los bombardeos el carácter socialista de la Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes y se dispuso a luchar al frente de su pueblo con la consigna de Patria o Muerte, comenzaba a fraguarse la victoria miliciana y socialista en las arenas de Playa Girón y Playa Larga.

La victoria también se libró en el plano político y diplomático, un Raúl Roa, enardecido y corajudo  denunció en la ONU el ataque mercenario y terminó su memorable intervención diciendo: “Un clamor unánime estremece hoy a toda Cuba, resuena en nuestra América y repercute en Asia, África y Europa. Mi pequeña y heroica Patria está reeditando la clásica pugna entre David y Goliat. Soldado de esa noble causa en el frente de batalla de las relaciones internacionales, permitidme que yo difunda ese clamor en el severo areópago de las Naciones Unidas: ¡Patria o Muerte! ¡Venceremos!”

Sesenta y un años se cumplen  de aquella histórica gesta, aquel abril nos parece ya  lejano, el imperio no ceja en el empeño de destruir la obra humanista y militante iniciada aquel glorioso primero de enero de 1959 y dignificada el 19 de abril de 1961.

Prevalecen  las mismas intenciones del imperio, ahora mucho más sutiles, engañosas y perversas pero como dijera el poeta: Nadie se va a morir, menos ahora que esta mujer sagrada inclina el ceño. Nadie se va a morir, la vida toda es un breve segundo de su sueño. Nadie se va a morir, la vida toda es nuestro talismán, es nuestro manto. Nadie se va a morir, menos ahora que el canto de la Patria es nuestro canto.

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