Ser profesor universitario

Por: Martha del Carmen Mesa Valenciano

La revisión de un texto circulando por las redes sociales sobre determinada “injusticia” a una profesora universitaria que usando “la crítica” ha sido expulsada de su centro nos motiva a realizar un recorrido por nuestra casa: la Educación Superior cubana, e intercambiar nuestra posición.

¿Qué es ser profesor universitario?

¿Se podría ser un profesor en Cuba lejano a las políticas del país?

¿Se podría ser un profesor que no defienda a ultranza cada paso que se da en la Revolución?

¿Será que la crítica ácida que se realiza a cada instante es considerada autonomía universitaria?

¿Será que la manera de abordar la crítica haciendo llamado a los derechos humanos es el camino desde nuestra academia?

No podemos alejarnos, en ninguna de nuestras posiciones, expresiones, declaraciones que se es profesor universitario en cada instante, con ética y con la profesionalidad pedagógica siempre presente.

Se es profesor universitario para enseñar la crítica oportuna, constructiva, aportadora, de apoyo y de construir juntos una mejor sociedad.

Los procedimientos erróneos, las malas acciones de cuadros, de funcionarios, de dirigentes hay que combatirlas ¡Sí! ¡Siempre serán combatidas!, pero no podemos confundirlas con irrespeto ni con posiciones contrarias a nuestros principios revolucionarios.

Se es profesor universitario sin faltar al principio formativo.

Recuerdo a un exprofesor, que, utilizando las redes, inició una fuerte crítica a las decisiones de los dirigentes de nuestro país, sin percibir que, con su conducta irresponsable en la formación integral de sus alumnos, los confundía y le mostraba un camino erróneo de ataque desagradable en los medios, sin tener todos los argumentos, sin siquiera buscarlos. Considerando, además, que, en un profesor universitario, estará siempre la aclaración, la búsqueda del mejor camino, de la conciliación, del intercambio, de las múltiples soluciones y variantes.

El profesor universitario crea seguridad entre sus estudiantes, logra lo posible. ¡Ser profesor universitario es respeto, es optimismo, es confianza!

En cada día, en cada respuesta, en cada frase, se es profesor universitario, y es una condición que se gana y que se puede perder.

Ser profesor universitario lleva el requisito del estudio constante, superación continua, actualización diaria de la problemática del país y de su especialidad, intercambio frecuente, respeto a las decisiones, defensa de nuestras raíces, nuestra historia, nuestra cultura, nuestros principios.

A decir de nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz:

“En la escuela es el maestro, es el profesor quien concreta los lineamientos trazados por el Partido en la medida en que sepa dar cumplimiento a los planes de estudio, programas, indicaciones metodológicas y documentos normativos. El Educador debe ser, además, un activista de la política revolucionaria de nuestro Partido, un defensor de nuestra ideología, de nuestra moral, de nuestras convicciones políticas. Debe ser, por tanto, un ejemplo de revolucionario, comenzando por el requisito de ser un buen profesor, un trabajador disciplinado, un profesional con espíritu de superación, un luchador incansable contra todo lo mal hecho y un abanderado de la exigencia” (Castro, F. 1981).

El que no se sienta activista de la política revolucionaria de nuestro Partido, un defensor de nuestra ideología, de nuestra moral, de nuestras convicciones políticas, debe renunciar a ser profesor universitario.

Ser profesor universitario es a cada instante la definición de nuestro presidente “pensar como país”. Ser profesor universitario es defender el concepto de Revolución de nuestro Comandante.

¡Ser profesor universitario es un orgullo y es la defensa diaria de la Patria!.

3 comentarios sobre «Ser profesor universitario»

  1. Pregunto acá lo mismo que en la página del MES.
    ¿Es acaso una política del Estado y del Gobierno «esta reflexión» de la Viceministra Primera, que aparece publicada en una página oficial de informaciones de la Universidad de Oriente?

  2. He preferido comentar aquí, en lugar de hacerlo en Cubadebate. Quizás porque esta es la Casa.

    El criterio de la VM se ha convertido – por repercusión – en la respuesta ante el caso de la profesora del Isdi y en un acercamiento al tema de la ideología y el actuar de los profesores en las Universidades.

    Pasiones aparte, solo quisiera traer una pregunta: hay algún profesor expulsado por dar un criterio ético que sea crítico hacia el Gobierno, la Revolución como proceso, o alguna de sus figuras históricas? No conozco el caso. Ah! Pero están los profesores que, escudados en el tremendísimo rol que tienen delante de un aula, comienzan a hacer labores sistemáticas de promoción de polémica, crítica y desaprobación… Siempre en la misma dirección. Y se les olvida que están en una entidad gubernamental. Que la educación es pública pero es un programa y prioridad de Estado y Gobierno. Y luego faltan, y violan los reglamentos. Y entonces cuando se les dice que no tienen espacio en esta organización, gritan y hablan de «expulsión» e «intolerancia».

    Es diferente a una cacería de brujas. Es diferente a ser extremistas. Es, simplemente, que esa persona ya no está cumpliendo con el propósito de la institución para la que trabaja.

    La polémica creada por la opinión de la VM debería servir, en realidad, para reflexionar sobre las responsabilidades de los profesores universitarios en el tremendo escenario de este país. Hoy, más que nunca se le pide a las universidades que se relacionen con el resto de la sociedad; hoy ha habido incremento salarial que implica mayores demandas al claustro; hoy el país es distinto y sus profesores de la Educación Superior tienen que serlo.

    Hacia ahí y no hacia si la VM dijo «diego» donde debía decir «digo» es hacia donde debería ir el debate sobre el rol de los profesores.

    Gracias por la oportunidad.

  3. Ser profesor universitario es ser un MENTOR…es decir ser un GUÍA y un CONSEJERO…por lo tanto debe convertirse en un guía de las nuevas generaciones en la construcción y desarrollo de la Cuba PROSPERA Y SOSTENIBLE en la que llevamos 60 años construyendo. Ser profesor universitario es proporcionar el consejo oportuno y sabio para con nuestros jóvenes de hoy. Sí, esto es ser profesor universitario que además debe ir acompañado, sobre todo, de amor a la Patria, al conocimiento y a la utilidad de la virtud. Ser profesor universitario es rechazar todo tipo de chapucería que vaya en contra de la pureza de nuestros ideales. Es aquel docente que es capaz de sembrar en sus jóvenes estudiantes el deseo de ser cada día un mejor ciudadano, que los inste a seguir construyendo este país.
    Hoy gracias al esfuerzo de la Revolución, muchos de nuestros jóvenes pueden dar una conferencia de Matemática, Física, Biología o cualquiera de las ciencias; sin embargo eso no los convierte en un PROFESOR UNIVERSITARIO, NO LOS HACE UN EDUCADOR. Dura es la tarea que nos toca a todos los profesores, de trabajar cada día en sembrar en esos jóvenes que están en nuestras aulas el amor y la convicción de un verdadero profesor universitario. Además, tenemos el deber revolucionario, de preparar a los nuevos profesores en la cultura del detalle, en la sabiduría y en el amor a la PATRIA.

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