La impronta cultural de la Revolución Cubana

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Por: Ms.C.Angel Taboada Salmerón

Con profunda convicción, Fidel, sostuvo que una Revolución solo puede ser hija de la cultura y de las ideas; la cubana es, ante todo, un hecho cultural en su devenir histórico.

Un hecho cultural aconteció el 10 de octubre de 1868 en Demajagua, cuando el patricio bayamés Carlos Manuel de Céspedes echó a andar la nación cubana, con su grito de independencia o muerte.


Un hecho cultural, tuvo lugar aquel 20 de octubre de 1868, cuando el también abogado Perucho Figueredo, puso letra a las notas bélicas, que meses antes le había arrancado a su piano; nos legaba así el himno que nos llama al combate, y a “no temer a una muerte gloriosa“, porque que “morir por la patria es vivir.”

Un hecho cultural fue, sin lugar dudas, la Protesta de Baraguá. Al decir de Martí fue “de lo más glorioso de nuestra historia”, y dotó a la Revolución del ’68 de un final tan grandioso como su prólogo, en La Demajagua.


Un hecho cultural lo fue también la revolución martiana de 1895, que debió legarnos libertad, independencia y soberanía plenas, aspiración mutilada por la intromisión yanqui en 1898.

Un hecho cultural fue la “Protesta de los 13” en 1923, cuando en su mensaje Lírico Civil, Rubén Martínez Villena, en inflamados versos patrióticos, pedía una carga para matar bribones, para acabar la obra de las revoluciones … “para que la República se mantenga de sí, para cumplir el sueño de mármol de Martí“. Oportuno recordarlo ahora que algunos personajes andan por “el Norte que su ambición incuba”, soñando con retrotraernos a la Cuba neocolonia de Estados Unidos, que el insigne poeta y luchador comunista combatió.


Un hecho cultural fue la hombradía del 26 de julio de 1953, cuando un grupo de jóvenes comandados por Fidel, emprendieron la carga que, 30 años antes, había pedido Villena, y así no dejaron morir al apóstol en el año de su centenario.


Un hecho cultural, y de excepcional valor histórico, tuvo lugar el 16 de octubre de 1953, cuando Fidel pronunciaba su redentor alegato, devenido en programa político de la Revolución, “La historia me absolverá”.


Un hecho cultural, fue el primero de enero de 1959, cuando Fidel nos dijo:


Esta vez, por fortuna para Cuba, la Revolución llegará de verdad a su término; no será como en el ’95, que vinieron los americanos y se hicieron dueños de esto, esta vez sí que es una Revolución!


Un hecho cultural tuvo también por protagonista a Fidel quien en los primeros días del triunfo revolucionario de 1959 recalcó: “Yo no le digo al pueblo cree, sino lee”, y quien cumplió la promesa de llevar a cabo la Campaña Nacional de Alfabetización (1961), que culminó con la declaración de Cuba como primer país libre de analfabetismo en América Latina?.

Un hecho cultural fue el memorable dialogo que hoy se conoce como “Palabras a los intelectuales”, donde Fidel dejó definidos los caminos que se transitarían, en materia de política cultural, en el país:


Uno de los propósitos fundamentales de la Revolución es desarrollar el arte y la cultura, precisamente para que el arte y la cultura lleguen a ser un verdadero patrimonio del pueblo.


Un hecho cultural lo es, en toda su magnitud, la capacidad de resistencia de nuestro pueblo frente a la embestida imperialista durante más de 60 años de criminal bloqueo, empeño fallido de “yugular” a la Revolución y ponernos de rodillas.


Un hecho cultural es la aprobación, en verdadero acto de democracia popular, de la Constitución de la República, que en su primer artículo expresa:


Cuba es un Estado socialista de derecho y justicia social, democrático, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos como república unitaria e indivisible, fundada en el trabajo, la dignidad, el humanismo y la ética de sus ciudadanos para el disfrute de la libertad, la equidad, la igualdad, la solidaridad, el bienestar y la prosperidad individual y colectiva.

Un hecho cultural, de profunda carga humanista y altruista, es la existencia de brigadas de profesionales, médicos especializados, del Contingente Internacional Henry Reeve que han ofrecido tratamiento a 1,26 millones de pacientes con coronavirus en 40 países; lo que se suma a 28.000 profesionales sanitarios cubanos que trabajan en 66 países.

Un hecho cultural es que Cuba exhibe hoy la más rápida tasa de vacunación del mundo, y espera tener un 92 por ciento de su población inmunizada contra la Covid-19 para el 15 de noviembre; pero también una tasa de recuperación del 97,5 por ciento de los enfermos, frente al índice mundial del 90,46 por ciento y del 85,3 por ciento en América Latina y el Caribe. Cuba también está protagonizando hitos en materia de vacunación anti-COVID-19, en cuanto a esto resalta la campaña de inmunización masiva en edades pediátricas, primera de su tipo contra la pandemia en el planeta.

Un hecho cultural es toda Cuba, que defiende un proyecto social que pretende conquistar toda la justicia y que no renunciará nunca, aun en las más difíciles y comprometidas de la circunstancias, a la máxima humanista y unitaria de Martí, retomada por Fidel desde aquel primero de Enero de 1959, “Con todos y para el bien de todos”.

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