José Martí: ¡nuestra bandera de combate!

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Por: Ms. C. Luis Felipe Solís Bedey. Departamento Historia de Cuba


El 19 de mayo de 1895, muere en combate contra las tropas de Ximenez de Sandoval, en Dos Ríos, José Martí. La historia de la nación sufre un parte aguas; caía el más preclaro de los combatientes de la gesta del 95, su organizador; el alma de aquellos combatientes precursores.


Cuando Tomás Estrada Palma asumió, en 1902, la presidencia de la República, parecía que se consumaba la obra de la lucha martiana. Todos conocían bien el significado, como símbolo, del trascendente luchador revolucionario. Por ello escogieron la fecha del 20 de mayo, con la intención de deslegitimar la gloriosa y luctuosa fecha que conmemoramos hoy. Nuevamente, hago referencia a la sapiencia del pueblo: «…nos cayó encima un 20 de mayo…», sabemos todos, lo que significa en nuestro argot popular: frustraciones, desgracias, etc.


Después se pretendió un Martí ídolo religioso; un Martí estatua, para deshumanizar su imagen, para menguar su influencia en el pueblo. Pronto, sin embargo, emergió la fuerza de sus ideas; y entonces, los títeres que gobernaron en la seudorepública, intentaron legitimar su mandato, apelando, -porque no lo podían ignorar- a la oratoria martiana. Lo intentaron con frases escogidas para emborronar su legado, pero cada uno de los Presidentes, de Estrada Palma a Batista, se vió obligado a recurrir a Martí, para poder conseguir el apoyo del pueblo.


Así, con enorme descaro, los anexionistas modernos, inician sus desafueros, intentando desarraigar a Martí, ofendiendo su figura burdamente, ultrajando a la bandera, probando recetas de la doctrina imperialista yanqui.


Por eso importa recordar siempre a Martí, aprender de sus valiosos aportes, de su sacrificio, de su honor patriótico. Fue él, quien demostró la entereza desde la niñez, para sacrificar su vida por la patria libre; el que estuvo siempre al lado de los pobres y se sumó a los que luchaban en la manigua desde su humilde grandeza; el que nos legó el Soneto 10 de Octubre; el que publicó El Diablo Cojuelo, junto a su amigo Fermín, en la temprana fecha de 19 de enero de 1869, y Abdala, el 23 de enero de 1869; el del infortunio de la carta de apostasía, en que se cebó el odio de los «Voluntarios de La Habana», que lo llevaron al cadalso, al destierro, al sufrimiento sin par.


Y deportado luego del cruel y brutal presidio, no cejó en sus convicciones patrióticas; sino que nos legó trascendentes documentos que constituyen, hoy, paradigmas a seguir: El Presidio Político en Cuba, 27 de noviembre, Las Reformas, La Solución, La república española ante la revolución cubana.


Y se creció en el destierro, y logró títulos, reconocimientos, hizo méritos con esfuerzo y sacrificio inmenso, y retomó el camino de la lucha por la independencia hasta convertirse en el máximo dirigente político e ideólogo revolucionario. Dirigente que organizó a los cubanos y los preparó para la lucha de ese momento y del futuro, que es nuestro hoy.


El hombre que cayó heroicamente en combate, en Dos Ríos, aquel funesto día 19 de mayo de 1895, con solo 42 años. Al referirse al socialismo señaló que no se podía buscar la igualdad imposible, sino la equidad posible; porque jamás podremos hacer otra cosa que lo que podemos hacer, cuando lo necesitamos hacer, y no lo que queramos hacer cuando se nos ocurra. Esto debe ser un referente constante para enfrentar a los seudo-independentistas de alharacas, que proclaman en las redes, la necesidad de intervención extranjera, o sea, de anexión.


Los que imaginan y defienden una sociedad -con independencia del nombre que le adjudiquemos- en la que todos puedan hacer lo que quieran cuando les parece, deben saber que solo podríamos identificarla con la anarquía y el caos. Y es lo que quieren los que siguen el libreto del «Golpe suave», los seguidores de la doctrina de Gene Sharp, que es el manual del imperio para destruir nuestro proyecto.


El Che, concibió a Martí como «el mentor de la Revolución», lo consideró paradigma moral del revolucionario; y llamó a su palabra «nuestra bandera de combate». Eso es Martí para los revolucionarios verdaderos: el símbolo del deber, la bandera de combate, ¡hoy en buenas manos!

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3 comentarios

  1. Nuestro Héroe Nacional ejemplo y guía para nuestro pueblo. El más universal de los cubanos nos sigue acompañando, sus ideas siguen vigentes en este siglo XXI.

  2. De el más universal de todos los cubanos, nuestro José Martí, escribió Antonio Maceo: » … ese hombre tan importante por su saber y su honradez… no debe estar fuera de nuestro círculo…
    Entonces Maceo reconoció lo necesario que fue Martí para lacausa independentista cubana. Pero también sentenció lo que significa Martí para los cubanos de todos los tiempos. Martí, su pensamiento y su obra no es imprescindible.

  3. A 126 años de la caída en combate de nuestro Héroe Nacional José Martí, hoy más que nunca sus ideas están vigentes y cuando enfrentamos una pandemia mortal con un bloqueo recrudecido, su pensamiento nos tiene vivos y combativos para enfrentar las amenazas del imperialismo norteamericano, resistir y vencer es la palabra de orden.

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