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Domingo Faustino Sarmiento (Tomado de Revista Mambí)

Domingo Faustino Sarmiento (1811 – 1888)*

(Palabras pronunciadas por el Dr. Jesús Saborín, en el homenaje a Sarmiento rendido por la Universidad de Oriente)

Tiene bien ganado Domingo Faustino Sarmiento, autor de “Facundo”**, creador de la moderna nación Argentina, el prestigio de encontrarse entre los mejores hombres que han surgido de nuestro suelo, aquellos que supieron guiar a sus pueblos por los duros caminos de la recién conquistada independencia política, luego de embridar las fuerzas que se oponían – y continúan oponiéndose a sus organización y desarrollo.

Para alcanzar en justicia tal significación, Sarmiento puede exhibir los servicios más eminentes, prestados tanto a su país como a la causa americana. Toda su vida fue un vigoroso testimonio de ello. Apenas logró adquirir conocimientos, el joven Sarmiento se convirtió en maestro de los campesinos de su nativo San Juan, comenzando más tarde a escribir en su primer periódico “La Zonda”, artículos que le valieron persecuciones y finalmente su destierro a Chile. Allí fundó la primera Escuela Normal de Hispanoamérica. Tres años después en 1845, Sarmiento publicó su celebre “Facundo”, libro impetuoso y romántico, formidable alegato, contra la tiranía de Juan Manuel Rosas; a la vez biografía, historia, ensayo político y social, cuadro de costumbres. Haciendo uso de un método que acusa la influencia del positivismo, Sarmiento señala por vez primera el dramático antagonismo que aparece en le escenario americano, cuando el triunfo de las armas patriotas otorgó la libertad política sin alterar las condiciones de explotación y miseria de las masas. Anarquía, caudillismo, sangrientas convulsiones origina y explican el poder de facundo Quiroga, el turbulento bandido de quien es Rosas la más acabada versión, en la culta y refinada Buenos Aires.

No conforme con denunciar de ese modo los males que aquejaban la política argentina, Sarmiento se incorporó a los ejércitos de Urquiza, participando en la campaña definitiva contra el tirano. De esa experiencia salieron sus notas sobre las “Campañas del Ejercito Grande” (1852). Ya había escrito por entonces los magníficos “Recuerdos de provincias”. En fin, tras varios años como gobernador y ministro, Sarmiento ocupó en 1868 la presidencia de la República Argentina, que le permitió acometer el más vasto plan de industrialización, educación y cultura de que se tenga noticia en América Latina.

Sarmiento fue, por encima de todo, como bien ha afirmado Don Pedro Henríquez Ureña***, un educador, pues “educar fue pasión suya, la más temprana, educarse a si mismo y educar al pueblo”. Y sin duda, muy raramente suelen hallarse las cualidades q reunió Sarmiento como educador, escritor y dirigente. Hombre enraizado en el siglo XIX, poseyó sus peculiares rasgos ideológicos, que son limitaciones muy distintas a las q provienen de negar ideales más avanzados o progresistas. Por  eso mostró en toda circunstancia el apego a la verdad y la honradez de un sincero demócrata.

Que Sarmiento era escritor de inclinación natural, por autentico don, se advierte sin esfuerzo a través de un estilo que fluye como impetuoso torrente de pensamiento e imágenes, capaz de inmortalizar muchas de sus páginas, como las que se inician con el apostrofe de su libro más famoso: “¡Sombra terrible de Facundo, voy a evocarte, para que, sacudiendo el ensangrentado polvo que cubre tus cenizas, te levantes a explicarnos la vida secreta y las convulsiones internas que desgarran las entrañas de un noble pueblo!”; o las que describen las pampa y los hábitos del gaucho, que  en medio de la pampa “vuelve maquinalmente la vista hacia el sur, al más ligero susurro del viento que agita las yerbas secas, para hundir sus miradas en las tinieblas profundas de la noche, en busca de los bultos sinestros de la horda salvaje que puede un momento a otro sorprenderla desapercibida; si el oído no escucha rumor alguno, si la vida no alcanza a calar el velo oscuro que cubre la callada soledad, vuelve sus miradas, para tranquilizarse del todo, a las orejas de algún caballo que esté inmediato al fogón, para observar si están inmóviles y negligentes echadas atrás; entonces continua la conversación interrumpida…”

Su estudio del proceso político  y social de la Argentina, centrado en el conflicto entre la civilización y la barbarie, constituye unos de los análisis más penetrantes que se hayan efectuado en torno a la realidad americana. A pesar del tiempo transcurrido, esa interpretación puede todavía definir, en sus elementos básicos, el combate sostenido por los pueblos latinoamericanos en defensa de su efectiva liberación y la supervivencia de tiranos que obedecen al imperialismo aplicando hoy como ayer el terror y la barbarie.

Sarmiento anheló para nuestros pueblos una existencia pacífica, una vida pletórica de energía y creación. En el 150 aniversario de su nacimiento, el ideal de Domingo Faustino Sarmiento ha sido superado en la patria de José Martí, y está a punto de cumplirse en toda su grandeza, sobre llanos y montes del conteniente americano.

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Revista Mambí diciembre 1961

*Domingo Faustino Sarmiento fue un político, escritor, docente, periodista, militar y estadista argentino; gobernador de la provincia de San Juan entre 1862 y 1864, presidente de la Nación Argentina entre 1868 y 1874, senador nacional por su provincia entre 1874 y 1879 y ministro del Interior en 1879.

**Facundo civilización y barbarie en las pampas argentinas; libro escrito en 1845 Domingo Faustino Sarmiento, durante su segundo exilio en Chile.

***Pedro Henríquez Ureña -Santo Domingo, 29 de junio de 1884 – Buenos Aires, 11 de mayo de 1946-  intelectual, filólogo, crítico y escritor dominicano.

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