Palabras de la Dra.C. Diana Sedal Yanes, Rectora de la UO con motivo del Día de la Ciencia

 Estimados científicos e investigadores,

Estimados miembros del Consejo de Dirección, Directores e Invitados que hoy nos honran con su presencia.

Siempre será una satisfacción hacer un alto en el camino para reconocer a aquellos que día a día consagran su esfuerzo para pensar en los problemas de la economía, la cultura, el deporte, la educación, la salud y la sociedad en general, para encontrar una solución o respuesta en medio de los acertijos y complejidades en que se desarrolla la ciencia en la contemporaneidad.

La ciencia, es una suerte de difícil arte que demanda de mucho tiempo, dedicación, constancia y empeño, pero siempre que se asume por vocación y amor, goza de un apreciable impacto y un éxito multiplicado.

Por ello, no es casual que desde la Sociedad Espeleológica de Cuba, en el paraninfo de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, actual sede del Museo Nacional de Historia de la Ciencia y la Tecnología,

hace exactamente 60 años, un día como hoy nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz pronunciara un discurso histórico donde esbozó las bases de la política de la formación humana y el desarrollo profesional y científico de la Revolución.

Allí expresó: «El futuro de nuestro país tiene que ser necesariamente un futuro de hombres de Ciencia, un futuro de hombres de pensamiento…»

Ese memorable evento, conllevó tres décadas después, en el año 1990, a la institucionalización de este día, como el día de la Ciencia Cubana. De esta forma, el mes de enero, con sus aires de festejos y reconocimiento nos convida a la reflexión y proyección de nuevos desafíos contextualizados en las políticas y prioridades planteadas por nuestro país hasta el 2030.

Quizá un mes pudiera parecer poco para el homenaje a los científicos cubanos y sus aportes a la ciencia como expresión de su alta sensibilidad y humanismo cuando de salud, producción de alimentos, biotecnología, productos biofarmacéuticos, energía, minas y desarrollo agroindustrial e informático se trata.

Sin dudas, el día tras día de los investigadores cubanos empeñados en la búsqueda de alternativas en medio del obstinado bloqueo imperialista a la isla, hace que sus resultados sean inmensos frente a cada obstáculo que se les presenta en el camino.

Mucho se ha hecho en la Universidad de Oriente y los logros de los últimos años así lo aseveran. Ha sido significativo el incremento de jóvenes investigadores que obtienen sus títulos de doctores en ciencias, los premios y publicaciones, las innumerables acciones conjuntas de investigación, las distinciones especiales, entre otras categorías, alcanzadas gracias a la concepción estratégica de la ciencia por líneas, proyectos y temas de investigación, los cuales legitiman su carácter multidisciplinar y nos convierte en referencia de la formación del posgrado académico a nivel nacional e internacional.

Es justo entonces sentir orgullo por los resultados de mayor impacto científico en las ciencias naturales y exactas, sociales, económicas, mejor proyecto de investigación, grupo científico estudiantil, en la actividad de ciencia e innovación, todo lo que ha permitido posicionar publicaciones individuales y colectivas tanto de artículos científicos como de textos impresos que pueden ser hoy de consulta general o especializadas.

Es nuestra modesta contribución al desarrollo de la ciencia con la certeza de que aún hay mucho por hacer, pero la actualidad adquiere matices diferentes y conceptos que han quedado fijados en los discursos del Presidente de la República Miguel Díaz Canel Bermúdez que declaran la necesidad de utilizar el método científico en todo lo que hacemos, la importancia de la generalización de los resultados de las investigaciones científicas sobre la base de buenas prácticas, que aseguren la calidad de las producciones nacionales, la sustitución de importaciones y el aumento de las exportaciones.

El futuro impone desafíos retadores que pondrán a prueba la capacidad de los científicos de nuestra comunidad para incorporar a todas las áreas del conocimiento de manera coordinada en investigaciones cuyos resultados permitan tomar decisiones sobre asuntos prioritarios de la sociedad.

Para ello, es preciso seguir potenciando la formación de jóvenes doctores, la introducción de tecnologías de avanzadas, las investigaciones con resultados en los sectores estratégicos y la utilización de la informatización y las telecomunicaciones en la gestión de los procesos. En esta integración, encontraremos una de las vías para fortalecer el papel de la ciencia en el perfeccionamiento socioeconómico del país.

Se impone también pensar en ¿Qué hacemos (y no hacemos) con la ciencia? Conectados y apegados a la práctica científica tradicional hemos de reconocer que la producción científica ha estado signada por la disciplinariedad y menos presencia de la trans y multi disciplinariedad, escasa cultura de innovación en nuestros sectores empresariales y por consiguiente, insuficiente aplicación de los resultados en función del desarrollo económico.

De lo que se trata, en este nuevo escenario es precisamente de concebir la ciencia en función del crecimiento económico, para generar riqueza y distribuirlas de manera más social, esa es en esencia la deuda que debemos saldar. Convertir esa inversión —porque no podemos ver la ciencia como un gasto—, ese potencial humano, en una fuerza productiva que cree riqueza y genere un círculo virtuoso a favor de la sostenibilidad.

En ese bregar entonces debemos apostar al perfeccionamiento de los indicadores que miden la calidad, contribuir a mantener una soberanía e independencia tecnológica que permita avanzar en la robótica, las nanociencias, la automática, en el programa energético, con énfasis en las fuentes renovables, en propuestas vinculadas con el agua y su aprovechamiento, los programas relacionados con la identidad nacional y la estructura socioclasista, asi como en las esferas agroalimentaria, industrial, el desarrollo del turismo y la biotecnología para facilitar el encadenamiento productivo y las buenas prácticas.

Para las universidades, es igualmente prioridad mantenerse actualizada en torno a las políticas ya aprobadas en el país sobre el perfeccionamiento del sistema de ciencia, tecnología e innovación de la República de Cuba, especialmente la política para los parques científicos -tecnológicos, que permitirá sin dudas, un mayor desarrollo socioeconómico, y la interface universidad – centro de investigación – empresa, contribuirá también a que el encadenamiento productivo, se desarrolle eficientemente.

Para todo ello, considero que es oportuno atraer a los jóvenes para rejuvenecer nuestros centros, departamentos y grupos de investigación y lograr una mayor estabilidad en los mismos, así como formar un número superior de líderes científicos y dinamizar el proceso de formación y obtención de grados científicos y categorías docentes superiores.

Debemos materializar en los próximos años la experiencia de la Empresas de Alta Tecnología, como instancia que permita mostrar a futuro próximo una actividad intensiva en investigación, desarrollo e innovación; así como elevados estándares tecnológicos, que cierra el ciclo de investigación, desarrollo, innovación, producción y comercialización de productos y servicios de alto valor agregado con énfasis en el mercado exterior. La práctica científica acumulada por nuestra institución permite aspirar y materializar propósitos de esta naturaleza y en ello nos emplearemos.

En este andar por la ciencia, la Universidad de Oriente adiciona otro mérito, al tener como Presidente de la Filial Suroriental de la Academia de Ciencias de Cuba al Dr. Enrique Marañón Reyes, hecho que nos honra y nos llena de orgullo y placer. De igual forma, aprovecho este momento para despedir hacia la inmortalidad a nombre de nuestra comunidad universitaria a Jorge Montoya Rivera, consagrado profesor de nuestro claustro que dedicó su vida y sus últimas fuerzas a la formación doctoral en la institución y al acompañamiento de sus aspirantes. Llegue a sus familiares, amigos, compañeros de trabajo y estudiantes, nuestras más sentidas condolencias.

Por otro lado, nos anima pensar que cada día habrá más científicos jóvenes experimentados para liderar el desarrollo de los proyectos de investigación y la dirección de la ciencia con elevados conceptos éticos y morales que dignifican la gestión y los resultados obtenidos.

Siempre tendremos presente cada logro alcanzado en estos 73 años de existencia sin olvidar bajo ningún concepto esta máxima martiana: “En tiempos científicos, universidades científicas”.

Y permítanme entonces terminar estas palabras con Fidel:

“Cuba necesita mucho de los hombres de pensamiento, sobre todo de los hombres de pensamiento claro, no solo hombres que hayan acumulado conocimientos; hombres que pongan sus conocimientos del lado del bien, del lado de la justicia, del lado de la patria…”

Muchas felicidades a todos y continuemos en el camino de la ciencia, el desarrollo y el progreso.

Muchas gracias.

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