Los aplausos del alma

Por: Marinelis Lora Castro


Ya son las 8:55 pm se está acabando el noticiero y en cada hogar cubano los agradecidos nos preparamos. En ese mismo instante mis ojos se humedecen al pensar en los miles de trabajadores de la salud, que hace días no ven a su familia y no pueden abrazarles ni besarles. Los médicos, enfermeras, auxiliares, técnicos y otros protagonistas de jornadas incansables están en el primer frente de la batalla contra un enemigo invisible. Su objetivo principal es salvar vidas, es tratar de devolverle a una persona la posibilidad de abrazar nuevamente a sus seres queridos.
También pienso en otros que brindan servicios imprescindibles, en fábricas y surcos, choferes de ambulancias o de ómnibus públicos, trabajadores de comunales, policías y miembros de la FAR, muy acostumbrados a librar y ganar batallas, y que ahora suman otra sobre sus hombros. Hombres y mujeres de nuestra generación salvando vidas; con la responsabilidad de cuidar de ellos mismos también. Como mismo otras generaciones tuvieron su bautismo de fuego en la Campaña de Alfabetización, Playa Girón o en el Destacamento Pedagógico, ahora ellos demuestran los valores humanistas en los cuales han sido formados.
Ellos están regalando vida, y me duele que muchos no valoren el esfuerzo que está haciendo este país, en general, para quedar libre de ese enemigo sin cara, solo visible a través de un microscopio. Todos deben recordar que son padres, hijos o esposos de alguien; que los esperan en casa con ansiedades y preocupación. Con sus manos nos están regalando vida y nosotros debemos usar nuestras manos para agradecerles. Pronto regresarán contando sus historias, de heroísmo, aunque digan que solo cumplen su deber, y nosotros lloraremos de alegría, porque ya se habrá acabado todo.
Ya son las 9:00pm hora del cañonazo habanero, mis ojos siguen húmedos, mi suegra me dice -ya es la hora-, poco a poco como un estruendo se sienten cientos de palmas unidas, es la ovación de muchos agradecidos…los fuertes aplausos duran minutos y la emoción se siente porque son aplausos del alma.

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