El crimen de Barbados, abominable acto terrorista

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Por: Ms.C. Angel Taboada Salmerón


Hace 45 años, el 6 de octubre de 1976, un acto terrorista organizado y financiado por la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos, puso fin a la existencia de 73 vidas inocentes. Cuba aun reclama justicia, y no olvida el abominable crimen, expresión del odio visceral hacia un pueblo que se sabe dueño de su destino, y que no han podido, ni podrán doblegar ni poner de rodillas.

Un DC-8 de Cubana de Aviación, posaba sobre la pista del aeropuerto Seawell, en Barbados. Dentro de la nave una delegación de jóvenes esgrimistas cubanos, que recién habían ganado todas las medallas del Campeonato Centroamericano y del Caribe de ese deporte, celebrado en Venezuela. Compartían el espacio con 11 guyaneses que venían a estudiar Medicina a la Isla, y cinco norcoreanos; además de una tripulación de Cubana que hacía rotación en Barbados, funcionarios, directivos técnicos y otro personal que regresa a la patria.


A las 12 y 15, el CUT-455 despega de la pista y se dirige hacia Jamaica, su última escala antes de partir hacia La Habana. Era el medio día del 6 de octubre de 1976. A las 12 y 23 minutos, hora de Cuba, se produjo una primera explosión en el compartimiento de pasajeros … el capitán Wilfredo Pérez gritó desde la cabina: ¡Cuidado! De inmediato se informa la emergencia a la torre de control de Seawell que hay fuego a bordo. Acto seguido, la tripulación avisa que está regresando y pide —exige con apremio— permiso para tomar pista.

Inimaginables los terribles momentos vividos por los pasajeros del CUT—455, durante los siete minutos que les quedaban, pues a las 12 y 27, cuatro minutos después de la primera detonación, se produce otra, esta vez en el área de los baños, en la sección de cola, condenando a todos a una muerte instantánea y violenta.
Dos terroristas de conocido historial, ambos agentes de la CIA, fueron los autores intelectuales del crimen, Orlando Bosh y Luís Posada Carriles.

Bosh  vivió sin ser molestado hasta su muerte en el 2011 en Miami. Cuando  en una ocasión le preguntaron  por las víctimas civiles del sabotaje al avión cubano expresó que todos eran miembros del gobierno comunista cubano que merecían morir,  incluyendo  a las deportistas; a estas últimas las llamó  despectivamente “unas negritas”. “Todos los aviones de Castro son aviones de guerra”, declaró Bosch tratando de defender el atentado aéreo.


Posada, hasta su muerte a los 90 años en 2018, se mantuvo activo en acciones terroristas. Guardó prisión por breve tiempo en el año 2000 en Panamá, por un intento de magnicidio durante una visita del líder cubano Fidel Castro al Istmo, hasta que fue liberado ilegalmente por la entonces presidenta Mireya Moscoso, comprada por la mafia de Miami.

El abogado José Pertierra, quien representó a Venezuela en busca de la extradición de Luis Posada Carriles, recuerda, en una entrevista publicada por Cubadebate, algunos fragmentos del impresionante reporte forense:


Lo que más me impactó fue el informe realizado por el médico forense de Barbados que describe la condición en que se encontraban los restos de una niñita guyanesa: “El cuerpo de una niña de unos 9 años de edad. Sin cerebro…, sólo los huesos faciales, el cuero cabelludo y el resto del cabello. Los pulmones y el corazón destruidos. El hígado y los intestinos destrozados. Ausencia del glúteo de la extremidad inferior derecha. Fractura compuesta de la tibia y el peroné…’. Se llamaba Sabrina, y viajaba con su familia a Cuba. Fue una de las 15 personas, cuyos restos pudieron ser recuperados de las aguas de Paradise Beach.

En el 2014 la periodista venezolana Alicia Herrera, autora del libro “Nosotros pusimos la bomba, ¿y qué?”, afirmó en diálogo con el periódico Granma:


Después de tres décadas se han desclasificado los documentos que corroboran exactamente lo que dije y más, porque entonces no se sabía que el gobierno estadounidense tenía noticias de que se iba a volar el avión, donde murieron esas 73 personas y no se lo comunicó a nadie, no se lo participó a Cuba, permitió el crimen. Muchas veces me siento como un testigo del crimen, porque a mi Bosh me lo contó todo, en un momento de rabia, y después lo hizo tranquilamente como un criminal que no siente el más absoluto remordimiento por lo que ha hecho…

En la memoria de los cubanos, las emotivas y sentidas palabras del Comandante en Jefe Fidel Castro, en la despedida del duelo de los mártires de Barbados el 15 de octubre de 1976. Fidel cerró su discurso con palabras que hoy cobran más vigencia que nunca frente a los nuevos personeros del terrorismo anticubano que siguen apostando inútilmente por la destrucción de la Revolución:  


No podemos decir que el dolor se comparte. El dolor se multiplica. Millones de cubanos lloramos hoy junto a los seres queridos de las víctimas del abominable crimen. ¡Y cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla!

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