Raúl Castro en la Universidad de Oriente.

Por: Frank Josué Solar Cabrales

Desde el mismo triunfo del proceso revolucionario en enero de 1959 una de sus personalidades dirigentes más vinculadas a la Universidad de Oriente ha sido el Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, General de Ejército Raúl Castro Ruz. Esta estrecha relación está evidentemente conectada con su especial apego al Oriente cubano y a la heroica ciudad de Santiago de Cuba, cariño expresado en múltiples oportunidades. En sus serranías se forjó su leyenda como jefe guerrillero al comandar el mítico II Frente Oriental Frank País García. En los difíciles primeros momentos posteriores a la huida del dictador Batista, a él se le encomendó la estratégica misión de consolidar la victoria y mantener el orden en la segunda plaza militar del país y en toda la región oriental. Aunque luego pasaría a La Habana para asumir diversas tareas asignadas por el Gobierno Revolucionario, el cumplimiento del deber lo ha traído una y otra vez a Santiago de Cuba, sobre todo en las situaciones más complejas en que la Patria ha visto amenazada su soberanía, como en abril de 1961 y octubre de 1962. Y precisamente la Universidad de Oriente ha sido un escenario privilegiado de sus visitas, unas veces acompañando a otros dirigentes revolucionarios, otras para atender los problemas de estudiantes y profesores, e incluso celebrando en ella reuniones propias de sus responsabilidades.

Uno de los primeros momentos en que Raúl haría acto de presencia en la Universidad fue el 2 de diciembre de 1960, justo en el 4to aniversario del desembarco del yate Granma. Junto a Fidel y a los Comandantes Calixto García, Demetrio Montseny Villa y René Vallejo había asistido en Manzanillo al sepelio del Comandante Manuel Piti Fajardo, quien había muerto a manos de las bandas contrarrevolucionarias del Escambray. De regreso a La Habana pasan por Santiago y llegan a su casa de altos estudios, donde pretendían asistir a la inauguración de la Feria de la Vaca, evento organizado por la Federación Estudiantil Universitaria de Oriente (FEU-O), por el Movimiento 26 de Julio, y por las autoridades gubernamentales del municipio y la provincia, con el objeto de destinar su recaudación a la adquisición de vacas para las Cooperativas Cañeras. En mayo de 1961 regresa a los predios universitarios orientales, esta vez acompañado por el Comandante Ernesto Guevara, entonces Ministro de Industrias. Aunque el objetivo expreso era mantener reuniones de trabajo sobre los nuevos planes de estudio a implementarse con la Reforma Universitaria, resultaría inevitable que se produjera el espontáneo encuentro con numerosos profesores y estudiantes, congregados para brindarle una calurosa acogida a los líderes revolucionarios. El tono familiar en que lo explica Raúl denota su cercanía a la UO: “Esto no es un mitin, ni siquiera un mitin relámpago. Estábamos tratando algunos problemas y hemos salido a hablarles, aunque nosotros somos del barrio, y es el Che el que debía saludarlos”.

 El Ministro de las FAR informaba a los presentes sobre los ambiciosos planes de desarrollo industrial que se encontraban en marcha para la región oriental. Asimismo preparaba a los estudiantes santiagueros para el estratégico papel que debían desempeñar en su éxito:

“Santiago va a ser de verdad la segunda ciudad de Cuba. Todos estos planes plantean una reconstrucción de la ciudad y son unos planes tan grandes que a veces nos asusta su volumen. En toda esta tarea tan gigantesca tienen que participar ustedes los estudiantes santiagueros.”

Unos meses más tarde, el 17 de julio, el Teatro de la Universidad de Oriente le servía de escenario idóneo a una reunión presidida por Raúl, en sus funciones de presidente de la Junta de Coordinación e Inspección (JUCEI)[1]. El encuentro convocaba a todos los administradores de las Granjas Agrícolas del Pueblo y Delegados de las JUCEI y de las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI) de los distintos municipios de la provincia de Oriente, y su objetivo fundamental era abordar el cumplimiento de las funciones específicas de las Granjas del Pueblo, así como el desarrollo de la emulación establecida entre estas, las Cooperativas Agrícolas y la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños. Raúl, acompañado en la presidencia por su compañera Vilma Espín, fue el encargado de hacer el resumen del acto, en medio de una salva de aplausos, y en él destacó la importancia vital que tenía para aumentar la producción nacional mantener una adecuada organización y disciplina en el trabajo de las Granjas del Pueblo.

Uno de los momentos más dramáticos vividos por la Revolución Cubana fue, sin dudas, la Crisis de Octubre, en 1962. Y en ese instante de peligros y principios, como lo definiera el Che, se encontraba Raúl nuevamente en Santiago. El 27 de octubre participa en un acto de despedida a 2 000 estudiantes santiagueros que marchaban a las montañas para reforzar la recogida de café. En medio de los vítores atronadores de miles de estudiantes de la Universidad de Oriente y de las Escuelas Tecnológicas Pepito Tey y Antonio Maceo, el Ministro de las FAR afirmaba que cualquiera que fueran los acontecimientos de los días siguientes, la victoria siempre sería de nuestro pueblo. También saludaba el gesto de los jóvenes de solicitar a las autoridades docentes que se suspendieran las clases para posibilitar su incorporación masiva a las tareas que señalara el Gobierno Revolucionario. Les explicaba el Vice-Primer Ministro: “Pese a que la mayoría de ustedes quería ocupar un puesto en las trincheras, consultamos a Fidel y se decidió que marcharan a las montañas a recoger café”.

Una de las últimas ocasiones en que aparece recogida la presencia de Raúl en la Universidad a través de su Libro de Visitantes es el 24 de noviembre de 1962, cuando llega a ella acompañando al Vice-Primer Ministro de la Unión Soviética, Anastas Mikoyán, quien se encontraba en Santiago como última parte de la visita de cortesía que desde hacía tres semanas realizaba a Cuba, para reforzar las relaciones bilaterales, algo resentidas después de la Crisis de Octubre.

[1] Esta estructura tenía la tarea básica de coordinar los trabajos de los organismos administrativos, políticos y sociales.

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