La Universidad de Oriente otorga el Título de Doctor Honoris Causa a Fátima Patterson y Alberto Lescay

La Universidad de Oriente ha concedido su máxima distinción académica, el título de Doctor Honoris Causa, a la dramaturga Fátima Patterson Patterson y al artista plástico Alberto Lescay Merencio. Las resoluciones institucionales fundamentan este reconocimiento en el impacto social, la preservación de la identidad regional y la trayectoria de ambas figuras en el panorama cultural de la isla.

Junto con el alto grado académico, la institución académica hizo entrega a ambos creadores de la réplica del Escudo Universitario, en sus variantes de medalla y solapa metálica, símbolos que formalizan su vinculación definitiva al claustro de la casa de altos estudios oriental.

En el caso de Fátima Patterson Patterson, el doctorado se inscribe específicamente en el área de las Ciencias de la Educación. Esta categorización resulta clave desde el punto de vista argumentativo: la academia no premia únicamente la idoneidad estética de su teatro, sino su función como dispositivo de enseñanza social. Patterson, con una trayectoria de 55 años en las artes escénicas, ha transformado la dramaturgia y la dirección en plataformas de investigación de campo sobre las tradiciones orales y marginalizadas de Santiago de Cuba.

El sustento epistemológico de este reconocimiento radica en que su obra opera como un aula abierta. Al sistematizar, preservar y proyectar los componentes de la cultura popular tradicional, Patterson rescata estructuras de pensamiento e identidad que los programas educativos formales no siempre logran abarcar. Su teatro de relaciones y su activismo comunitario se configuran, por tanto, como una metodología pedagógica alternativa que educa a las nuevas generaciones en el conocimiento de sus raíces históricas, legitimando el saber popular dentro del discurso académico científico.

Por su parte, Alberto Lescay Merencio recibió el título de Doctor Honoris Causa en Humanidades, un campo que valida su producción no solo como objeto de consumo estético, sino como un documento de análisis antropológico e histórico. El otorgamiento a quien ya ostenta los títulos de Premio Nacional de Artes Plásticas y Héroe de la República de Cuba se fundamenta en la capacidad de su obra para articular el civismo, la memoria nacional y el espacio urbano.

La argumentación en torno a Lescay se sostiene en que su escultura monumental —insertada de manera indisoluble en el paisaje cubano— funciona como un agente de mediación cultural y cohesión social. Su trabajo con el bronce y las formas abstractas y figurativas no es meramente conmemorativo; constituye una reescritura de la iconografía de la nación desde una perspectiva humanista. Al materializar los valores éticos e identitarios de la isla en monumentos de escala urbana, la obra de Lescay se convierte en un referente metodológico indispensable para las ciencias sociales, demostrando cómo el arte público define y resguarda la memoria colectiva de un país.

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Con estos nombramientos, la Universidad de Oriente refuerza la tendencia de validar los saberes surgidos de la práctica artística e investigativa empírica, integrándolos formalmente a las corrientes del pensamiento humanístico y educativo universitario.

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