La Universidad soñada por Fidel

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Por: Dr.C. Frank Josué Solar Cabrales

Hace 75 años nació la Universidad de Oriente, con las concepciones más modernas de la época en cuanto a la educación superior y con los métodos pedagógicos más avanzados. En su claustro, donde se incluían profesores republicanos españoles, abundaba el pensamiento progresista y de izquierda, lo que la llevó a ser acusada de comunista durante los años 50, en pleno apogeo de la Guerra Fría. Sus paredes fueron fragua de resistencia y de héroes como Pepito, Frank, Vilma, en la lucha contra la dictadura batistiana. Fue pionera una vez más en 1962, cuando la Reforma Universitaria de la Revolución triunfante la convirtió en plural y multicolor. El conocimiento y la experiencia de muchos de sus profesores fueron los pilares con los que contó el joven poder revolucionario para sus afanes educativos. Toda su historia es hermosa y merece ser recuperada y conocida por todos en detalle.

Pertenecer a esta comunidad universitaria es un sentimiento especial, una condición que se lleva con orgullo, equiparable a la más alta de las distinciones. Sabernos continuadores de una hermosa y rica tradición de heroísmo, pensamiento crítico, compromiso social y ciencia puesta al servicio de los demás, entraña una gran responsabilidad. Debemos reconocernos herederos de ese legado y actuar en consecuencia. Nuestro reto es estar a la altura de nuestros padres fundadores y su herencia. De nosotros depende que la Universidad nunca signifique saber académico encerrado en sí mismo o mediocridad y poquedad intelectual. Su nombre deberá seguir siendo por siempre sinónimo de alto nivel científico y de conciencia social.

En tal sentido, sus investigaciones, su docencia, su actividad académica, deben estar dirigidas a la solución de problemas y necesidades sociales, esto es, en el caso concreto de Cuba, deben estar en función de hacer avanzar nuestro proyecto emancipatorio de libertad y justicia social.

Una Universidad que, en su necesaria inserción internacional, no sucumba ante la mercantilización y modas neoliberales que caracterizan por lo general a la educación superior en el mundo de hoy. Que siga siendo una Universidad diferente, que no se mida por criterios de éxito y eficiencia propios del capitalismo, porque su objetivo continúe siendo la formación de seres humanos más plenos para que aporten mejor al desarrollo social colectivo, y no la fabricación en cadena de profesionales para ser consumidos en el mercado laboral, al servicio del capital y las grandes empresas. Que siga siendo la Universidad soñada por Fidel, al alcance de todos, con una enseñanza gratuita y de calidad, guiada no por el afán de lucro sino por ideales superiores de emancipación, justicia e igualdad. Una Universidad, como la Revolución misma, con los humildes, por los humildes y para los humildes.

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